A finales de la década de los setenta, la película Superman (1978) revolucionaría para siempre el cine de superhéroes. Fue una de las primeras veces en la historia de Hollywood en la que un actor realizaba una preparación física específica para ganar masa muscular real para un papel. Decidido a convertirse en un verdadero Hombre de Acero sin recurrir a trajes acolchados, el entrenamiento de Christopher Reeve para Superman necesitó la ayuda del mismísimo Darth Vader; o mejor dicho, de David Prowse, el hombre bajo el casco del Lado Oscuro.
Christopher Reeve quería veracidad en su papel de Superman
Desde el primer momento, Superman se planteó como una superproducción destinada a hacer historia. Para lograrlo, el director Richard Donner buscaba inicialmente a una gran estrella del momento para encabezar el reparto. Sin embargo, con el paso del tiempo, tanto Donner como su director de casting comprendieron algo fundamental: una cara demasiado conocida restaría credibilidad al personaje.
Necesitaban a un actor desconocido para que el espectador pudiera creer, sin distracciones, que realmente un hombre podía volar.

La casualidad hizo que el director de casting se topase con Christopher Reeve mientras asistía a una obra de teatro. Impresionado por el talento del joven actor, lo invitó a presentarse al casting. En la prueba de cámara, tanto Donner como el equipo quedaron maravillados ante la capacidad de Reeve para cambiar de registro en cuestión de segundos. Pasaba de ser el tímido y torpe Clark Kent al imponente y poderoso Superman con el simple gesto de quitarse las gafas.
Según Hollywood Reporter, cuando Richard vio a Chris le dijo:
El problema, honestamente, tío, es que tengo que conseguir un tipo que sea voluminoso, que parezca un zoológico de músculos.
Aun así, existía una gran duda: su físico. Reeve era un actor muy alto, pero extremadamente delgado y con poca masa muscular. Para adaptarlo al aspecto imponente que los dibujantes habían inmortalizado en los cómics originales, la producción contempló la solución habitual de la época: confeccionar un traje con músculos falsos de espuma.
Esta opción no fue en absoluto del agrado del actor. Reeve rechazó el artificio y propuso un cambio radical: quería convertirse en Superman de verdad. Y para lograr esa transformación física real, Richard Donner llamó por teléfono al hombre que podía hacerlo: David Prowse.
¿Quién fue el entrenador de Christopher Reeve para la película de Superman?
David Prowse fue el preparador físico de Christopher Reeve para Superman.
Un inglés, culturista y levantador de pesas. También fue actor, y su papel más importante fue dar vida a uno de los villanos más icónicos del cine: Darth Vader.

Así fue la preparación física de Christopher Reeve
Según DC, el Superman de los cómics debía medir 1,90 m y pesar unos 104 kg. Christopher Reeve era incluso un poco más alto, medía 1,93 m, pero su cuerpo era muy delgado: pesaba apenas 77 kilos. Tenía muy poco que ver con el aspecto imponente del Hombre de Acero.
Durante 10 semanas Christopher Reeve realizaba este plan de entrenamiento según Postema Perfomance:
- Una carrera por la mañana
- 2 horas de entrenamiento de resistencia
- 90 minutos de ejercicios de trampolín
David Prowse fue quien entrenó a Christopher Reeve. Tenía el reto de convertirlo en Superman, y lo consiguió: en tan solo 6 semanas logró aumentar 15 kilos de músculo, llevando a Reeve hasta los 96 kg.
Siguieron entrenando durante el rodaje y el actor continuó ganando más masa muscular.
Ese aumento de peso se logró de forma natural, a base de un superávit calórico masivo y entrenamiento pesado de fuerza.
Sin saberlo en ese momento, cambiaron para siempre cómo debía prepararse un actor para interpretar a un superhéroe, marcando uno de los primeros programas de preparación física específica en la historia de Hollywood.

El despido de David Prowse
Prowse cumplió con su misión: Reeve ya era el verdadero Hombre de Acero.
Posiblemente por la satisfacción del trabajo bien hecho, David se fue de vacaciones 10 días a Barbados sin avisar a nadie de la producción o al menos eso se cuenta en varios artículos y entrevistas sobre el tema.
Esa falta de seriedad y compromiso con el proyecto fue el motivo por el que fue fulminantemente despedido, a pesar de haber realizado un trabajo estupendo.
A pesar de este inesperado final en su relación profesional, el impacto del trabajo que hicieron juntos ya era imborrable. David Prowse logró transformar a un actor delgado en un portento físico, y Christopher Reeve demostró que el compromiso con el personaje iba mucho más allá de la actuación.
Este fue el camino que años más tarde seguirían actores como Christian Bale, Hugh Jackman o Henry Cavill para dar vida a sus propios héroes.
Y esta es la historia de cómo, desde Superman (1978), los superhéroes son más creíbles que nunca… al menos hablando de su aspecto físico.

