El Rey León: la primera historia 100% Disney

El Rey León transformó la forma de trabajar los clásicos Disney al convertirse en la primera película totalmente original del estudio, creada desde cero. Lo que comenzó siendo un proyecto humilde terminó convirtiéndose en un éxito absoluto y en uno de los grandes títulos de la compañía del ratón.

Hasta 1994, Disney siempre trabajaba a partir de un libro

​En 1937, Walt Disney llevó a la pantalla la adaptación del cuento de los hermanos Grimm, Blancanieves. Durante casi seis décadas, esa fue la forma habitual de trabajar de la compañía: realizar proyectos teniendo como referencia alguna obra literaria.​

Uno de los casos más curiosos es el de Dumbo. La historieta se creó para un juguete llamado Roll-A-Book, un dispositivo de visualización donde se podía leer el pequeño cuento. Solo tenía dieciséis dibujos intercalados y apenas unas pocas líneas de texto. Disney compró los derechos y le encargó el guion a Dick Huemer y a Joe Grant.​

La compañía siempre buscó ese respaldo literario sobre el que apoyar la base de sus clásicos animados, al parecer se sentían cómodo con esa forma de trabajar.

Escena de El rey león (1994) con Simba de cachorro bebé
Escena de El rey león (1994) con Simba de cachorro bebé / Imagen: © Disney

¿Hubo Clásicos originales antes de El Rey León?

La respuesta sencilla… sí, pero no igual a cómo se creó El Rey León.​

Para dejarlo totalmente claro antes de continuar, cabe hacer una precisión. El Rey León (1992) fue el primer largometraje narrativo con una historia propia creada desde cero. Pero lo cierto es que Disney ya había explorado la creación de largometrajes sin tener libros de por medio:

  • Fantasía (1940): Una película un tanto experimental que nació teniendo de base grandes piezas de música clásica.

  • ​Las películas antológicas de los años 40: Fueron películas compuestas por varios cortometrajes independientes —como Saludos Amigos (1942) o Tres Caballeros (1944)— que combinaban animación con documental e historias cortas desarrolladas por el estudio Disney.

​Sin embargo, ninguna de estas obras era una película narrativa convencional con un argumento largo y estructurado. Y sencillamente por eso, El Rey León sigue siendo el primer clásico Disney sin depender de una obra previa.

Así nació la historia de El Rey León

Este es el punto que más me ha costado redactar, ya que la historia sobre cómo surgió la idea de El Rey León está repleta de curiosidades e información inconclusa por la web; incluso los documentales oficiales de la propia Disney omiten la verdad detrás de la creación de este clásico.​

Por suerte, encontré en internet un estudio clave sobre su verdadero origen. David Chandler, profesor de Literatura en la Universidad de Doshisha (Kioto), escribió un ensayo completo que debería ser de lectura obligatoria para cualquier fanático de Disney.​

A continuación, presento un breve resumen del origen de El Rey León basado en su trabajo «Creating The Lion King: Story development, authorship and accreditation in the Disney Renaissance«.

​Aunque la versión oficial atribuía el origen de El Rey León a una ocurrencia ejecutiva entre 1989 y 1990, el proyecto nació realmente en 1988 cuando Charley Fink propuso la idea de un Bambi en África. A finales de ese año, Thomas M. Disch escribió el primer tratamiento (King of the Kalahari), fijando los pilares de la trama: el destronamiento, el exilio del príncipe, el mandril sabio, las hienas y la batalla contra el usurpador de melena negra.​

Entre 1989 y 1990, la producción chocó entre una visión realista/documental y un enfoque de fábula musical con comedia. En esta fase, J. T. Allen y Ronald Bass introdujeron los nombres clave (Simba, Mufasa, Sarabi, Nala, Timón y Scar) y la alianza entre el villano y las hienas. Entre 1990 y 1991, la guionista Linda Woolverton aproximó la obra a Hamlet al convertir a Scar en el tío de Simba.​

Animadores de Disney cogiendo referencias de un león real
Animadores de Disney cogiendo referencias de un león real / Imagen: © Disney

El argumento se consolidó en 1992 con los directores Rob Minkoff y Roger Allers, quienes rescataron el exilio e incluyeron la aparición del fantasma de Mufasa. Finalmente, a principios de 1993, Irene Mecchi y Jonathan Roberts firmaron el guion definitivo y el proyecto pasó a llamarse oficialmente The Lion King.

¿En qué se inspira la historia de El Rey León?

Como seguro que ya sabías, y he mencionado anteriormente, siempre se ha dicho que El Rey León está inspirada en Hamlet, la célebre tragedia del dramaturgo británico William Shakespeare.

Pero ¿fue realmente una base para el film o fue una simple coincidencia argumental?

La coincidencia con Hamlet

Los directores de la película, Roger Allers y Rob Minkoff, han reconocido en múltiples ocasiones que la idea inicial no era adaptar a Shakespeare. Durante las primeras fases de desarrollo, el equipo simplemente buscaba una historia centrada en un joven león que debía crecer y asumir responsabilidades tras perder a su padre.

Sin embargo, a medida que la trama avanzaba hacia un conflicto dinástico con un tío malvado y el fantasma de un rey fallecido, alguien en la sala de guionistas exclamó que la estructura se parecía muchísimo a Hamlet. A partir de ese instante, el equipo decidió abrazar la analogía de forma consciente y reforzar esos paralelismos para darle una mayor carga dramática al relato.

Shakespeare no fue la única fuente: la Biblia

​Además de los matices de Hamlet, los guionistas recurrieron a otros grandes relatos universales para moldear el viaje de Simba. En la Biblia encontraron inspiración en dos historias del Antiguo Testamento:

  • ​La historia de Moisés (Éxodo): Un príncipe que nace en la realeza, se ve obligado a huir al exilio tras un incidente trágico, crece en una tierra lejana sin conocer su verdadero propósito y finalmente regresa para liberar a su pueblo de la tiranía. Os suena, ¿verdad?

  • ​La historia de José: Traicionado por sus propios familiares y dado por muerto antes de alzarse como una figura clave en un periodo de escasez y sequía.

Esta combinación de influencias clásicas y referencias bíblicas fue lo que permitió a los creativos de Disney construir un mito moderno sin partir de un libro o cuento infantil previo.

La similitud con el clásico ‘Bambi’ (1942)

​Más allá de Shakespeare y la Biblia, el referente conceptual más importante de El Rey León estaba en la propia videoteca de Disney. Y es que cuando el proyecto empezó a dar sus primeros pasos en 1988, la idea se resumía en una frase sencilla que todos en el estudio entendían al instante: el futuro largometraje sería un «Bambi en África«.

Escena conejos en Bambi (1942)
Bambi (1942) / Imagen: © Disney

A continuación, tres paralelismos para que veáis que no es ninguna broma:

  • ​El nacimiento de un joven príncipe heredero de la naturaleza.
  • ​El trágico evento en el que el líder y progenitor pierde la vida.
  • El aprendizaje en la naturaleza y la evolución del protagonista hasta volver para asumir su trono.

Los propios directores desde el principio reconocieron que querían rescatar ese tono más maduro y realista sobre el respeto a la naturaleza que Walt Disney logró en su clásico de 1942, pero trasladándose del bosque a la sabana africana.

La película era un Proyecto B, no era el film estrella

Actualmente cuesta creer que El Rey León (1994) —la película de animación tradicional más taquillera de la historia— naciera como un trabajo menor: el «Proyecto B» de Disney en aquella época.

A principios de los años noventa, los estudios de animación dividieron sus recursos y personal para trabajar simultáneamente en dos producciones: Pocahontas (1995) y El Rey León.

En aquel momento, Pocahontas era considerada internamente la «Película A». Contaba con un respaldo histórico, canciones compuestas por Alan Menken y el entusiasmo de los ejecutivos. Su fórmula recordaba a las producciones que siempre le habían funcionado a la compañía. Por ello, los animadores más veteranos y consagrados del estudio prefirieron volcarse en ella.

Pocahontas es un home run. Es West Side Story, es Romeo y Julieta con indios, ¡es un éxito! El Rey León, en cambio, es una especie de experimento y no sabemos realmente si alguien va a querer verlo. — Jeffrey Katzenberg, presidente de Walt Disney Animation Studios (1984-1994)

Por el contrario, El Rey León cargó con el sello de «Proyecto B». En sus inicios se percibía como una apuesta un tanto experimental: un largometraje con estilo documental sobre animales en África que, sobre el papel, no daba la sensación de ir a tener una gran acogida.

Por esta razón, la directiva dejó la película en manos de un equipo repleto de talento, como terminarían demostrando, pero con poca experiencia. La desconfianza abierta de los ejecutivos era latente. Sin embargo, esta poca confianza lejos de ser un duro golpe, funcionó como una inyección de motivación para demostrar de lo que eran capaces.

Por otra parte, esa falta de expectativas terminó otorgándole una libertad creativa enorme. El resultado de tanta pasión convirtió la ironía en historia: mientras que Pocahontas tuvo un desempeño correcto pero modesto, El Rey León reventó las taquillas de todo el mundo, pulverizó récords y se transformó en el mayor hito de la animación de los noventa.

La controversia con ‘Kimba, el león blanco’: ¿plagio o coincidencia visual?

Estoy seguro que alguna vez has oído que El Rey León era un plagio de un anime japonés de los años 50 llamado Kimba, el león blanco. Yo personalmente no he visto esta serie japonesa pero buscando información para esta curiosidad de El Rey León, a simple vista, tiene varias similitudes muy chocantes:

  • Un joven león heredero que pierde a su padre.
  • La icónica imagen sobre la roca.
  • Un villano con una cicatriz en el ojo rodeado de hienas.
  • Un sabio mandril.
  • La similitud entre los nombres Simba y Kimba.
Kimba el león blanco creado por Osamu Tezuka
Kimba el león blanco creado por Osamu Tezuka / Imagen: © Tezuka Productions

En una entrevista, el propio actor Matthew Broderick, voz de Simba en inglés, confesó en su momento que creía estar trabajando en una adaptación americana del personaje creado por Osamu Tezuka

Pensé que se refería a Kimba, un león blanco de una caricatura que veía cuando era pequeño. Así que no paraba de decirle a todo el mundo que iba a interpretar a Kimba. En realidad no sabía nada del personaje, pero tampoco me importaba.

Sin embargo, y según los recogido por parte de Disney y la parte japonesa, al parecer la acusación de plagio pierde peso. :

  • Tramas completamente distintas: La serie de Kimba explora la convivencia entre el mundo animal y los humanos. Un elemento ausente en la película de Disney.
  • La postura oficial: Disney siempre mantuvo la versión oficial de que sus creativos desconocían la obra de Tezuka durante la producción.
  • El desenlace sin demanda: Aunque cientos de artistas japoneses firmaron una carta pidiendo que se reconociera la influencia de Tezuka, la productora Tezuka Productions decidió no emprender acciones legales. El propio autor, que era un profundo admirador de Walt Disney, dijo sentirse honrado si sirvió de inspiración. Pero también añadió que los parecidos a simples coincidencias visuales eran totalmente normales al inspirarse las dos producciones en sabana africana.

El Rey León forma parte del top de clásicos Disney

A pesar de tratarla como una oveja negra, e incluso de las dudas y burlas abiertas del propio Jeffrey Katzenberg, entonces presidente de la división de animación de Disney, El Rey León se convirtió en un éxito sin precedentes. Y no solo a nivel de taquilla. En el plano artístico logró posicionarse directamente en el pódium de los grandes clásicos del estudio Disney gracias a una animación impecable, una música imborrable y una historia que conecta con público de todas las edades.

Aquel proyecto considerado de «segunda fila» terminó siendo, contra todo pronóstico, uno de los mejores largometrajes en la historia de la compañía. Todo este éxito se abrazó con entusiasmo y dio al estudio la valentía necesaria para embarcarse en otro desafío que parecía imposible: llevar a Broadway un musical interpretado íntegramente por animales de la sabana.

Como ya sabréis, el espectáculo fue, y sigue siendo hoy, uno de los musicales más longevos, premiados y taquilleros tanto de la escena neoyorquina como del resto del mundo.

Con el paso de los años llegaron las secuelas para el mercado doméstico, el remake de fotorrealismo digital en 2019 de la mano de Jon Favreau e incluso una precuela cinematográfica, Mufasa: El Rey León (2024), dirigida por Barry Jenkins.

Hoy en día el fenómeno sigue más vivo que nunca, hasta el punto de que Disneyland Paris le dedicará una zona temática completa dentro de su renovado parque Disney Adventure World.

¡Larga vida al Rey León!

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