Así se hicieron los VFX de Tron (1982)

Steven Lisberger nos trajó Tron en 1982. Una historia nacida de su cabeza que nos adentró por primera vez en un universo virtual generado por ordenador, cambiando para siempre el rumbo de los efectos visuales en el cine.

El nacimiento de un mundo virtual

En 1982, Disney estrenó un largometraje adelantado a su tiempo. Aunque en su momento no logró encandilar al gran público y la taquilla fue esquiva, con los años se alzó con el estatus de película de culto.

Póster Tron (1982)
Póster Tron (1982) / Imagen: © Disney

La trama nos transporta al interior de un sistema informático, un fascinante universo digital donde un hacker debe luchar contra un villano implacable. Para materializar este concepto pionero, la producción de Tron (1982) apostó por una combinación de efectos visuales muy ingeniosos.

Por primera vez en la historia del cine, se utilizaron planos extensos completamente generados por ordenador, un hito por la que es recordada este largometraje de Disney, entre otras cosas.

La verdad sobre el CGI: Menos es más

Lejos de ser un proyecto convencional, Tron se convirtió en el primer gran blockbuster de la historia en apostar fuerte por las imágenes generadas por computadora (CGI). Todo empezó cuando su director vio los primeros anuncios y videojuegos con animación digital: la idea inicial era mezclar animación tradicional y CGI puro, pero los costes disparados obligaron a cambiar de plan y apostar por combinar el CGI con acción real.

Tras tocar las puertas de varios estudios, Disney dio el paso al frente.

Eso sí, el rodaje no fue un camino de rosas; casi desde el primer día el proyecto estuvo en el punto de mira, y los animadores de la vieja escuela de la casa veían las computadoras como una amenaza directa, oponiéndose frontalmente a la tecnología.

Jeff Bridges en el rodaje de Tron (1982)
Jeff Bridges en el rodaje de Tron / Imagen: © Disney

Aun así, por mucho que hoy asociemos la película a una auténtica orgía digital, el CGI tuvo un papel más secundario del que parece: apenas se usaron 15 minutos en todo el metraje. El resto de la magia se logró a base de animación tradicional y coloreamiento fotográfico. ¿El motivo? Gran parte se rodó en blanco y negro, añadiendo después las icónicas líneas de luz de neón de forma totalmente artesanal.

Para semejante hazaña, Disney tuvo que hacerse con lo más puntero de la época: un superordenador Foonly-F1 con unos modestos 2 MB de RAM y 330 MB de disco duro.

¡Imagina el esfuerzo que implicaba procesar solo 4 segundos de metraje utilizando hasta 600 coordenadas distintas!

Detrás de los VFX de Tron (1982)
Detrás de los VFX de Tron(1982).

De fracaso de taquilla a clásico atemporal

A pesar de su salvaje despliegue visual, en su estreno la película se dio un buen golpe con la realidad. Con un coste de producción que rondaba los 17 millones de dólares y una recaudación global de casi 50 millones, sobre el papel recuperó la inversión, pero comercialmente fue un batacazo para Disney.

El público de los 80 todavía estaba muy verde con los ordenadores y la estética era demasiado «rara» para conectar masivamente en las salas.

Por si fuera poco, ni los académicos estuvieron de su parte: no fue ni nominada al Óscar a los mejores efectos visuales. Por aquel entonces, los de la Academia consideraban que usar un ordenador era prácticamente hacer «trampa».

​Las críticas profesionales tampoco ayudaron demasiado, divididas entre los que flipaban con la perspectiva técnica y los que la veían fría como un témpano.

Pero la jugada fue todavía peor para algunas de las empresas de VFX implicadas: la presión económica y el riesgo financiero de apostar por una tecnología tan prematura les pasaron factura, arrastrando a más de una a la bancarrota técnica.

​Aun así, como suele pasar con las obras adelantadas a su tiempo, el paso del tiempo terminó haciendo justicia y convirtió a Tron en todo un clásico de culto.

El legado en la cultura pop

Hoy en día, el fandom adora la cinta no solo por su valor histórico, sino por haber creado una estética cyberpunk de neón y sintetizadores que hoy resulta inconfundible.

​Esta obra de culto de los ochenta ha permitido expandir su universo mucho más allá de las salas de cine: desde videojuegos, como Tron 2.0 o el absorbente Tron: Evolution, hasta la aclamada serie de animación Tron: Uprising. Además, la saga se amplió con dos secuelas cinematográficas: Tron: Legacy (2010) y Tron: Ares (2025).

Por cierto, personalmente me encanta la banda sonora que creó Daft Punk para Tron: Legacy.

Atracción de Tron en Shanghai Disneyland
Tron en Sanghai Disneyland / Imagen: © Disney

Para terminar, os cuento que también podéis vivir la experiencia Tron en persona en algunos parques Disney. TRON Lightcycle / Run, una de las montañas rusas de interior más rápidas y alucinantes del mundo, está situada tanto en Shanghai Disneyland como en Magic Kingdom (Walt Disney World), permitiendo que miles de fans se sientan, por fin, dentro del sistema.

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